Cómo seria un mundo Post-coronavirus

Analizando por un instante la detención de las economías occidentales, por la crisis pandémica más los muertos que se han sumado hasta los momentos; China pasó por un colapso inevitable, y nos preguntamos ¿Cómo será una China Post- coronavirus?

Cabe señalar que, ese desorden geoeconómico de la zona Asia-Pacifico, ya estaba marchando antes de la repentina aparición del covid-19, sin embargo, esa última fue un empujón que se le proporcionó a dicha situación para que estallara.

Los resultados directos e indirectos que se desataron mediante esta crisis, le da paso a una nueva modalidad a nivel internacional, y una extensa revisión de los fundamentos económicos y sociales que venían estructurando el mundo desde el siglo pasado. Todo tendrá un drástico cambio, pero no tenemos ni idea de cómo sería.

El despertar de China ante un post-coronavirus

Una vez que China decidió salir del terrible distanciamiento social, después de unas 10 semanas aproximadamente, han ido reconfortando poco a poco la normalidad.

Cabe señalar que, la actividad económica está en un proceso de recuperación, tal como lo señalan los datos de PMI, no obstante, todavía se encuentran afectados ciertos sectores en el mercado e incluso empresas, debido a la inevitable debilidad de demanda interna y la dependencia por los mercados internacionales.

A pesar de la situación que no ha sido sanada del todo; China se ha levantado como el proveedor número uno a nivel mundial, en cuanto a equipamientos médicos y farmacéuticos de diferentes clases; a parte de los equipos de protección, respiradores, mascarillas y guantes, en fin, todo lo indispensable para combatir el virus.

En determinadas cuentas, señalamos la potencia tecnológica y manufacturera, que la dirigen a una amplia ventaja de competencia, a nivel global, por sus capacidades de investigación e industrialización.

Ahora la manera de como empleará esta ventaja, y la reacción obtenida por la competencia debilitada, todo eso dependerá, del equilibrio de la nueva transformación. Entonces, ¿cómo se presentará la flamante China? como un poder de gran benevolencia, que se propone a sanar las cicatrices que han quedado de una economía diplomática de un mundo debilitado. O será el antagonista feroz y silencioso que se disfraza de un gran samaritano, pero que solo busca aprovecharse de todos los medios que están a su alcance a nivel global.

¿Cuál es el dilema del occidente ante la crisis pandémica?

No obstante, China se va recuperando lentamente, mientras va acondicionado nuevamente sus métodos geoestratégicos Occidente, tratando de no perder aliento ante la propagación de la pandemia, dicha expansión fue la salvadora de las excepcionales y notables previsores.

China, tiene a la vista, los gobiernos que han sido afectados con el revuelo del Covid-19. Y eso que tenían a su disposición de una flamante máquina de tiempo tanto en Asia como en Italia. Sin embargo, no ha existido en sí, una respuesta coordinada a nivel regional o mundial, tal como el G20, la ONU, entre otros líderes mundiales que inciten una acción multilateral, en definitiva, se han mantenido al margen y los resultados no han sido del todo positivos.

Por otra parte, tenemos que la UE asignó una comisión, que, sumados al Eurogrupo y al consejo, se unieron antes las repuestas socioeconómicas. En consecuencia, los Estados miembros están haciendo por cuenta propia las guerras sanitarias, y es necesario recalcar que los resultados positivos más de lo que parece, lo único en contra, es la lentitud y la carencia de estrategias que irritaría al euro escepticismo que está creciendo en ciertos gobiernos.

Ahora, el dilema se encuentra en la sincronización de la curva sanitaria con la economía, tal como se ha plasmado en un análisis de McKinsey, “El imperativo de nuestro tiempo” donde presenta la problemática que están viviendo en el presente innumerables países, por no haber sincronizados con los métodos de prevención para detener la propagación de los contagios, y de esta manera no colapsar las salas de emergencia de los hospitales.

Por ser la prevención la prioridad se ha resuelto mediante los confinamientos masivos y estrictos, lo que permite a la economía paralizarse, como nunca antes visto en las últimas décadas.

No obstante, todo se agravó porque no hubo una coordinación internacional, de modo que estamos al frente de una economía global donde sus principales actores están desconectados entre sí. En consecuencia, sucesivamente salen de fase, solo para realimentar los efectos nocivos tanto exteriores como interiores de la crisis, desatando un shock de demandas y ofertas por lo que es complicado de presagiar.

La situación actual de la curva económica

El tema del debate de los analistas en la actualidad está basado en a la duración y la dimensión de la crisis provocada por el Coronavirus.

Los estudios que se han publicado recientemente, revelan más estimaciones sobre el desplome del PIB, de la caída del comercio a nivel mundial, el índice del paro en el ámbito turístico. Se puede decir, que es una secuencia de predicciones sin precedentes, que inicia con una rápida caída que sigue de una recuperación veloz que se traduce como la famosa “V” en caso de que el virus se contenga por mucho más tiempo y pasa por un retorno más lento sería una “U” o si es un escenario más oscuro donde una parte del mundo se estanca por mucho tiempo, entonces representa un “L” por no poder sobreponerse a un nivel de actividad semejante a la pre-crisis.

Por consiguiente, las encuestas de opinión en particular tal como las de comercio minorista y también del consumidor; manifiesta descenso en la confianza, que no se percibía desde el año 2008.

Lo mismo está sucediendo con la incertidumbre financiera, en máximos históricos de los años 2007-2020, dicha incertidumbre por lo general; se mantendrá en lo alto en los siguientes meses. Y puede ser, que aún no ha alcanzado la cúspide.

En fin, las previsiones que se han analizado en general, pueden pesar menos de lo que desconocemos y sabemos. A sabiendas que los resultados económicos negativos, son de gran envergadura, puesto que se observan de manera rápida y en un tiempo real. Cómo también tenemos que tener presente que la proporción del daño, depende de lo que se tarda en contener el virus.

Sin embargo, no sabemos a ciencia cierta, cuanto tarda en hacerse, ya que entre tantas cosas aún queda por aprender demasiado. El virus tiene su poder en la economía y por lo que se ve nos dejará un mundo muy diferente al que conocemos.

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